El municipio de Murcia
goza de una gran riqueza folklórica, debida fundamentalmente
al talento autóctono y al cruce cultural propiciado
por su particular situación geográfica.
La ciudad, junto con su huerta y campo, ha aportado canciones
y bailes que se remontan en el tiempo y de gran valor, que
nos imprimen una personalidad propia dentro del compendio
de bailes y canciones de la Región. Por otro lado,
el murciano ha sabido transmitir su propia personalidad a
los cantos y bailes de otras tierras como las malagueñas
y las jotas.
Entre los bailes típicos
murcianos ocupan un lugar destacado:
La Parranda. De ella se ha dicho que "bastaría
nombrar la parranda, para atribuir a Murcia un destacado
puesto entre el amplio repertorio de los bailes españoles".
También se la ha definido como "esencia del
baile murciano". Se trata de un baile muy antiguo y
popular, siendo también el más característico
de la huerta. Tiene su origen en la seguidilla castellana,
de la que también derivan las sevillanas. "Parranda"
viene de una palabra árabe que significa jolgorio.
En la huerta, los mozos las utilizaban en las noches de
"parrandeo" para rondar a las mozas y celebrar
cualquier acontecimiento.
La Malagueña (o Murciana). Se trata del baile
más señorial acompañando un canto de
gran dificultad. Tiene su origen en el siglo XVIII. Cuando
llegó a la huerta procedente de los campos de Lorca
se hizo muy popular, dejando a las Parrandas un poco en
el olvido. Hay una gran variedad de malagueñas, muy
diferentes según su procedencia, pasos y tonadillas.
La Jota. Si bien típicamente aragonesa, al
extenderse por toda la geografía adquiere características
propias. Su estilo alegre y lleno de vida también
está presente aquí.
También son interesantes las Boleras -semejantes
a la Jota Murciana- y el Bolero - danza noble y majestuosa
que es una de las más antiguas que se conocen.
Las
Canciones:
Los Mayos. Existían en la huerta a finales del
siglo XIX. Los cantaban los mozos solteros en honor a sus
novias. Los actuales, de origen manchego, fueron cantados
por primera vez por los Auroros del Rincón en 1957
y, con el auge de las peñas huertanas, han pasado
a algunas de ellas que los cantan ante los monumentos a
la Virgen y las Cruces de Mayo la noche del 30 de abril.
El Aguilando: Coplas que se cantan en Navidad, normalmente
improvisadas y haciendo alusión a personas y lugares.
El coro canta la última frase del guía y un
estribillo alusivo a la Virgen patrona de la hermandad o
del pueblo, o bien en referencia al Nacimiento del Niño.
Otros cantos son los llamados de trilla, o los que acompañaban
a la recogida de la hoja de la morera, los que, según
algunos especialistas, pueden ser considerados los más
valiosos del cante huertano.
El acompañamiento musical suele ser preferentemente
de cuerda (guitarra, laúd, bandurria, mandolina,
violín, siendo el guitarro lo que Murcia aporta como
característica -más pequeño que la
guitarra y con cinco cuerdas de las cuales tres son dobles)
y de percusión (pandereta, castañuelas...
para ellas; crótalos, para ellos).
El mantenimiento de la tradición de cantes y bailes
murcianos se produce gracias a la labor de los grupos y
asociaciones y peñas huertanas. A finales del año
2000 se fundó la Federación Regional de Folklore,
que agrupa a quienes se preocupan de rescatar, conservar
y promocionar el folklore, este valioso tesoro que es expresión
de la cultura y tradición murcianas