Se trata de un edificio
singular de estampa imponente, situado en el Plano de San
Francisco, y con un patio de columnas que nos traslada a
la Murcia Barroca. Fue un antiguo depósito de grano
-alhóndiga- de la ciudad. La primera idea de construir
en Murcia un almacén público para los cereales
recaudados como diezmos se le atribuye al rey Alfonso X
el Sabio en el siglo XIII.
El nombre de Almudí viene de la medida de capacidad
de áridos equivalente a seis cahíces. A este
lugar acudían cosecheros y tratantes para realizar
todas las transacciones comerciales de los cereales. Asimismo,
el Concejo hacía el reparto del trigo a los panaderos.
Las obras del edificio, a cargo de Esteban Fernández,
se terminaron en 1440. Posteriormente, en el siglo XVI,
sufrió diversas remodelaciones. En el siglo XVII
se habilitaron provisionalmente varias de sus salas como
depósito de armas, mientras se terminaba el edificio
del Contraste, debido a lo cual la caída de un rayo
produjo la destrucción de gran parte del palacio.
El edificio se convirtió posteriormente en Audiencia
Judicial, y hoy alberga el Archivo de la ciudad, ubicado
en la primera planta, donde se guarda documentación
administrativa de la ciudad y de la huerta desde el siglo
XIII. También es centro de arte, ya que la grandiosa
sala de columnas toscanas de la planta baja está
destinada a sala de exposiciones.
En la fachada puede contemplarse el medallón en relieve
de la Matrona de Murcia o del Pósito del pan, obra
de Hernando de Torquemada, que representa una matrona -Murcia-
que amamanta a un niño al lado del suyo, y que es
significativo símbolo de la hospitalidad de los murcianos.
El relieve se remata con un pelícano, que simboliza
la abundancia.