El
castillo de Monteagudo se localiza en lo alto de un cerro
de roca calcárea, desde el cual se domina todo el
valle septentrional de la huerta. En sus laderas se asienta
la población de Monteagudo, a unos 5 Kms. de la ciudad
de Murcia y a 10 de Orihuela. Constituye una de las fortificaciones
más impresionantes y en mejor estado de conservación
de la región murciana. En los últimos años
la Comunidad Autónoma viene realizando labores de
excavación, restauración y acondicionamiento
de los accesos con el fin de facilitar su puesta en valor
como equipamiento sociocultural y turístico.
Dado su carácter militar, su emplazamiento responde
a motivaciones estratégicas. Tal como indica su topónimo
(Monte-agut), la fortificación ocupa un macizo muy
abrupto de 149 m de altitud máxima y se extiende
a lo largo de dos plataformas de unos 400 m. de diámetro.
A sus pies discurre el "camino viejo de Monteagudo"
que une dos importantes vías de comunicación
que parten de la ciudad: los caminos de Alicante y de Castilla.
Es por eso que el poblamiento en este lugar parece haber
sido prolongado e ininterrumpido. Recientes excavaciones
arqueológicas realizadas en las faldas del cerro
han puesto al descubierto urnas funerarias de la Edad del
Bronce (cultura argárica) y restos cerámicos
y arquitectónicos de las civilizaciones íbera
y romana.
Los restos arquitectónicos que han llegado hasta
nosotros son fruto de numerosas reparaciones y ocupaciones
que se remontan al período islámico. Antes
de la fundación de Murcia (825) debió ser
un castillo rural donde se refugiaban los campesinos del
entorno. Cuando la ciudad se convierte en la verdadera capital
del territorio, "hisn Montagut" se transforma
en un castillo urbano, verdadero fortín y atalaya
defensiva de los emires murcianos que residían en
la ciudad y en la almunia real de la que forma parte el
propio castillo. En épocas de inestabilidad, la guarnición
permanente del castillo estaba en disposición de
alertar a los defensores de Murcia de la llegada del enemigo,
por medio de ahumadas durante el día o de almenaras
por la noche. Como fortificación estatal debió
tener otras funciones: servir de prisión (entre los
años 1078-79 el propio rey murciano Ibn Tahir fue
encarcelado en sus mazmorras), también pudo ser un
lugar donde se almacenaba el cereal que los campesinos pagaban
como tributo, disponía de grandes aljibes para el
abastecimiento de la guarnición, etc. Para el mantenimiento
de sus instalaciones sabemos por Ibn al-Jatib que al menos
en época del emir Ibn Mardanish los reos realizaban
trabajos forzados (al-sofra) durante unos días con
el fin de redimir sus penas.
En lo referente a las técnicas constructivas, los
alarifes musulmanes construyeron sus murallas con sólidos
lienzos de tapial de argamasa que están jalonados
con torres rectangulares de poco saliente y situadas muy
próximas entre sí, actuando como verdaderos
contrafuertes. Su planta procura adaptarse a la topografía
del terreno, desplegándose a través de dos
terrazas situadas a diferente altura. Al recinto inferior
se accede por el flanco sur a través de un camino
de tierra y un tramo de escaleras de cierta dificultad.
A lo largo de este recinto que se despliega por el flanco
noreste, se aprecia la existencia de grandes aljibes, graneros
y otras estancias. El acceso se realiza a través
de unas escaleras y de una interesante puerta en codo, tallados
a pico y cincel sobre la roca de base. Constituye una auténtica
alcazaba fuertemente defendida y con una planta mucho más
regular que forma un rectángulo de 50 x 25 m.
Tras la conquista cristiana, el castillo no perdería
su carácter estratégico, quedando bajo control
de la monarquía castellana. Sabemos que fue visitado
al menos en dos ocasiones por el propio Alfonso X el Sabio
y en él residieron diferentes "alcaydes"
reales. Una vez configurado el Reino de Murcia, dependiente
de Castilla, se convirtió en un auténtico
"castillo de frontera" entre dos reinos cristianos
rivales: Aragón y Castilla. Esa situación
perduró hasta los últimos años del
siglo XV, cuando los Reyes Católicos unieron los
reinos y conquistaron el Reino musulmán de Granada
(1492).
No podemos dejar de mencionar el hecho de que sobre la cima
del cabezo y dominando el valle, encontramos el Monumento
de desagravio al Corazón de Jesús, escultura
majestuosa de 14 metros de alto, diseñada en 1951
por el artista Nicolás Martínez. Esta obra
monumental, que goza de gran devoción entre los habitantes
de la pedanía, se trata en realidad de una réplica
de otra escultura anterior que fue construida en 1926 y
destruida durante la II República.