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LOS JERÓNIMOS
A escasos kilómetros
del centro urbano, en plena huerta, se encuentra el
Monasterio de los Jerónimos, un edificio conventual
que perteneció a la Orden del mismo nombre, titulares
también del famoso recinto religioso madrileño.
Fue construido a comienzos del siglo XVIII por encargo
de los monjes jerónimos, que buscaron en esa
zona de la huerta un lugar a salvo de las inundaciones,
bajo la dirección del arquitecto y monje de la
Orden Antonio de San José. Declarado Monumento
Histórico Nacional, se le ha denominado "el
Escorial Murciano", tratándose de una obra
de grandes proporciones. Con planta de cruz latina,
tiene fachada en ladrillo visto, puerta con arco de
medio punto y dos esbeltas torres coronadas con cúpulas
de teja vitrificada en el característico color
azul del barroco murciano, al igual que la cúpula
poligonal del crucero, de considerables dimensiones.
El interior está profusamente decorado con yeserías
blancas geométricas sobre fondo azul. En él
destaca el Retablo Mayor barroco, en mármol,
alabastro y madera dorada.
El Monasterio sufrió diversas vicisitudes a lo
largo de la historia, en particular a consecuencia de
la desamortización de Mendizábal, tras
la que se produjo el abandono y el saqueo del edificio.
Posteriormente fue cedido a los Jesuitas. En la Guerra
Civil, convertido en cuartel de aviación, desaparecerían
el retablo, el coro, la sillería y todas las
imágenes, a excepción de la de San Jerónimo,
a quien está dedicada la Iglesia, tratándose
de una de las mejores obras del escultor Francisco Salzillo,
que se conserva actualmente en el museo catedralicio.
Hoy en día, el Monasterio, tras varias restauraciones
y acondicionamientos se ha constituido en sede de la
Universidad Católica de San Antonio, lo que lo
convierte en uno de los focos culturales de la Región.
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