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LA SEDA
Capítulo
aparte y especial significado tiene la Seda en Murcia.
De origen antiquísimo, se cree que su introducción
en España se produjo bajo el mandato de Justiniano,
si bien no es hasta la llegada de los árabes,
con la plantación de las moreras, cuando toma
auge y empieza a producirse una seda muy apreciada en
todo el Oriente.
El XVI es el siglo de la expansión de la seda
murciana. Es tal que su producción se vincula
directamente a la marcha general de la economía,
siendo la actividad sedera en los siglos XVII y principios
del XVIII el punto de arranque del proceso industrializador
en Murcia. A la posición hegemónica que
Murcia ocupó en la producción y comercio
sedero, contribuyó el casi monocultivo de la
morera, al que la huerta brindaba unas condiciones óptimas.
Otros factores que influyeron en el auge de esta industria
fueron las buenas condiciones que aporta el valle del
río Segura para la crianza del gusano y la excelente
calidad de la seda que se producía.
El Concejo murciano construiría a principios
del siglo XVII en la Plaza de Santa Catalina el edificio
del "Contraste", desde el que se controlaba
la producción, convirtiendo a Murcia en centro
de la actividad sedera regional. Con los impuestos recaudados
por la seda en el Contraste, la ciudad se beneficiaba
constantemente; se arreglaron acequias, se reforzó
el Malecón -muro de contención de la ciudad
contra las avenidas- y se construyó el Puente
de los Peligros.
Esta actividad también influiría en el
trazado de las comunicaciones. En cuanto a las interiores,
confirmando su trazado radial hacia la capital -toda
la producción debía pasar por el Contraste-;
y, en cuanto a las exteriores, gracias a la intensidad
de la exportación de la seda murciana vía
Toledo resurgiría el viejo camino a Castilla,
ahora llamado "Camino de la Seda", a la par
que se reafirmó el trazado Andalucía-Levante.
Finalmente, se construyeron fábricas. La primera
de ellas fue la de "Hilar Sedas a la Piamontesa"
de 1770. Otras fueron "La Grande" y "La
Pequeña"; de ellas queda una chimenea dentro
del parque de la Seda.
En 1892 se crea en la Alberca la Estación Serícola,
hoy ocupada por el Centro de Investigación y
desarrollo agrario.
Especialmente significativo fue el gremio que agrupaba
a los hiladores ("torcedores") y tejedores
del Arte de la Seda, que era rico y poderoso y llegó
a tener una procesión propia, la del Prendimiento,
desaparecida e integrada el Lunes Santo en la Cofradía
del Cristo del Perdón.
En la mañana del Viernes Santo, a los pies de
Nuestro Padre Jesús Nazareno, siempre se coloca
un gran ramo de capullos de seda y, cuando llega la
primavera, la peña huertana "La Seda"
-que mantiene la loable tradición de la crianza
del gusano como símbolo de lo que representó-
sube en romería hasta el convento de Sta. Catalina
para la bendición de la cosecha. En primavera,
hoy día, no es raro ver a niños a la salida
de los colegios cargados con sus cajas conteniendo gusanos
y hojas de morera, como un vestigio de lo que fue la
seda en un pasado no muy lejano.
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