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IGLESIA-MUSEO SAN JUAN DE DIOS
EL
MUSEO
Todas las artes, arquitectura, escultura, pintura
y música se funden con un permanente olor a incienso,
cera, plantas aromáticas... envueltas en una
atmósfera de cálida luminosidad recreando
un verdadero ambiente barroco, para el deleite de los
sentidos:
Todo ello y mucho más es el Museo Iglesia San
Juan de Dios.
En el marco de una deliciosa Iglesia del siglo XVIII,
de planta oval, decorada a base de yeserías rococó,
con retablos de arquitecturas fingidas, obra del italiano
Paolo Sístori, embelleciendo sus capillas radiales
y con un espléndido retablo mayor realizado en
mármoles y jaspes, mezclados con talla dorada,
se expone una de las más completas colecciones
de escultura religiosa de la Región, con piezas
que abarcan desde el siglo XV a los primeros años
del XX, obras de los más significativos escultores
de este campo del arte, pudiendo admirarse en su propio
contexto, dentro del marco para el que fueron creadas.
Siempre acompañadas de un fondo musical barroco,
adaptado al tiempo litúrgico, teniendo la posibilidad
de escuchar la música en directo, en escogidos
conciertos que se programan periódicamente, aprovechando
la especial acústica del recinto.
Asimismo, el culto también está presente
promovido por las cofradías pasionarias que tienen
fijada su residencia canónica en esta iglesia,
consiguiendo, que el templo no pierda su verdadera y
originaria finalidad.
LA
ESCULTURA
La imaginería originaria de la Iglesia San Juan
de Dios, se ha conservado prácticamente en su
totalidad. Además, tras su restauración,
rehabilitación y reapertura como Museo, ha visto
su colección notablemente enriquecida con otras
piezas de notable interés artístico, contando,
de este modo, con uno de los repertorios de escultura
policromada más importantes y representativos
de la Región.
Abarca todos los periodos y estilos de esta parcela
artística de primordial relevancia en nuestra
cultura: Del Siglo XV se puede considerar a la primitiva
imagen titular del templo, Nuestra Señora de
Gracia y Buen Suceso, aunque su imagen se viera profundamente
transformada en época barroca para hacerla vestidera.
También el devoto Crucificado, titulado de la
Salud, obra del último gótico. Del siglo
XVI, destacan igualmente otro Cristo en la Cruz, atribuido
a Fray Domingo Beltrán y el conmovedor Cristo
Yacente, de Diego de Ayala, posiblemente una de las
primeras versiones de esta temática ejecutadas
en España.
Del siglo XVII llama la atención la Virgen del
Tránsito, de fuerte impronta italiana, y el San
Francisco de Borja, obra de Nicolás de Bussi,
considerada ésta como una de las mejores esculturas
del siglo XVII español.
Del siglo de oro de la escultura murciana (siglo XVIII)
se expone una extensa representación del genial
Francisco Salzillo y de su entorno artístico,
así como de sus continuadores ya en pleno siglo
XIX.
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